2/7/18

La Mesa

Desenfreno inconsciente entre dos dementes,
una mesa es el trono de su sacrificio,
cuando la puerta se cierra borra su cara de decente,
y ahora es la materia prima de un delicioso artificio.

En tu contra mis azotes que marcan la piel de tu espalda,
tu sudor corre por mi pecho y mi cuello,
mi sudor es tu sabor preferido y mis besos te atraviesan como espada,
y ahora una mesa es el altar para un milagro y su destello.

En esa mesa ella logró ver estrellas y soles,
sudó y gritó por el placer que dominó su cuerpo,
y mientras el mundo seguía su curso ella mostró sus dones,
en esa mesas aún están sus miedos muertos.

Mientras la lluvia caía ella descendía, 
rumbo al infierno mas cálido en sus brazos,
la luz se apagaba pero el fuego se encendía,
entre respiración corta y latidos escasos.

En la mesa quedaron las estrellas y planetas,
que ella vio cuando cerraba los ojos por placer,
quedaron gemidos y sonrisas completas,
en la mesa quedó cualquier dolor del ayer.

En la mesa se derramó una copa de lujuria, 
se esparció el contenido de su alma,
en la mesa quedó pintada la mejor pintura,
en la mesa quedaron las marcas de sus rodillas y sus nalgas.







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