LA ELEGIDA
Hace mucho tiempo atrás, En la región montañosa
de Venezuela, vivió una niña llamada la
Gran Kashi, en la montaña Ipa, una tarde de recolección de semillas, Kashi, encontró
una piedra labrada como flor, después de verla casi por una hora y tratar de
descubrir el extraño labrado que poseía, decidió guardarla, Kashi no pudo
dormir esa noche, no pudo dejar de mirar la piedra gris con extraña forma de
flor, desvelada, fue al río para lavar su cara, y ya con el agua en la cintura,
notó que aún, la luna, su diosa, que llevaba su nombre, estaba visible en el
azul amable del cielo, ella extendió un saludo y una plegaría a la Diosa Luna y
de pronto escucho una suave voz que decía: -Usa la piedra, Kashi usa la flor de
piedra, muy asustada, tomó la piedra con las dos manos y agitando con fuerza,
manipuló el agua a su alrededor, solo agitando la piedra, notó que el agua se
movía hacia donde ella quería y a pesar que su piel se estremecía y erizaba, y
por dentro quería gritar, ella levantó su frente, después de otro día de
trabajo, Kashi decidió volver al río y usar la piedra en el agua, con el agua
en las rodillas, y antes de hacer el primer movimiento, la dulce voz, otra vez
susurró, -Kashi usa la piedra, y dando un salto tremendo, cayo sentada en la
arena del río, miró a todas direcciones tratando de descubrir quien le habló, fue
entonces cuando la misma Diosa Luna, se acercó a ella entre los árboles, la
niña con pupilas iluminadas de luz escuchó: -Ten calma hija mía, he sido siempre y siempre seré yo,
quien te cuide y quien te ilumine en la oscuridad de la noche, así mismo, fui
yo quien colocó la flor de piedra en tu camino, porque te elegí a ti para
salvar familias, fui yo quien creyó en tu energía y ahora te diré que pasará, en
doce ocasos vendrá un fuerte tormenta y el valle donde habita tu pueblo se
hundirá, si no buscan tierras elevadas morirán todos, entonces, Kashi, tú debes
llevar el mensaje y advertirles. Al terminar de hablar, la Diosa Luna se alejó,
la mañana siguiente, la inocente niña, sintió valor para contar a sus padres lo
ocurrido, su padres vieron la flor de piedra, y decidieron consultar a la sabia
anciana, pero, para sorpresa de Kashi, la persona más sabia y anciana de la
gran tribu, no recibió respuesta alguna de la Diosa Luna, muy triste, volvió al
río, y clamo, con lagrimas en sus ojos a su amada Diosa, que le hablara, y así
fue, la luna regresó esa noche y le dijo: - No llores hija mía, eres
elegida, escucha mi voz y no te rindas, solo una palabra con tono incapaz, pudo
pronunciar aquella niña, en medio del trance que producía la poderosa Diosa,
-¿Cómo?, a lo que respondió la Diosa Luna, -con la flor de piedra hija mía,
tienes el poder en tus manos de controlar el agua, pero la salvación de tu
pueblo principalmente dependerá de tu aviso, para que abandonen el valle a
tiempo, a partir de ese día y durante los doce días contados, Kashi anunció a
todos el mensaje de la luna, sin embargo, el sol radiante no parecía amenazar
una tormenta, al onceavo día, el cielo amaneció sin sol, una nube negra cubría la
montaña Ipa, Kashí, con la flor de piedra en la mano, pidió a su familia que le
ayudara a trasladar al pueblo a la zona segura, Achepü, su padre, líder de la
tribu no dudo en alzar y hacer correr la voz de huida, pero el tiempo ya no
favorecía, los ríos crecían, la lluvia iniciaba con vientos fuertes, arboles
caían, los primeros gritos se escuchaban en los refugios cercanos a los
caudales, la masa corría por los caminos de la montaña hacia lo alto, sin mirar
a tras, atrás, solo quedaba agua y recuerdos, en medio del caos, muchas
familias no lograrían huir de la masa de agua que ya venía cayendo desde la cima,
la niña ayudaba a todos a huir y de pronto escucho nuevamente la gloriosa voz, -
Usa la piedra Kashi, salva tu pueblo, y volteando hacia el pie de la montaña,
Kashi vio como la montaña drenaba hasta la última gota de agua sobre su valle,
si no salían de allí en ese instante todos los habitantes que quedaban
morirían, fue entonces cuando Kashi enterró bien sus pies en la arena y tomo
con las dos manos la flor de piedra y gritó al cielo ¡DÉJALOS ESCAPAR! Su
grito y el poder de la piedra crearon un muro de agua de la altura de 10 árboles
grandes, permitiendo a los habitantes restantes salir ilesos, ya en la zona
segura, Kashi fue aclamada y celebraron su heroísmo, celebraron su constancia,
la hicieron Princesa Gloriosa del los Amenitas y heredera irrevocable del
liderazgo, y a partir de ese momento, no hubo más nadie en la tribu con el
permiso de hablar con la Gran Diosa Luna, solo La Gran Kashi, La Elegida.