29/1/17

La Elegida (Resumen)

LA ELEGIDA

Hace mucho tiempo atrás, En la región montañosa de Venezuela,  vivió una niña llamada la Gran Kashi, en la montaña Ipa, una tarde de recolección de semillas, Kashi, encontró una piedra labrada como flor, después de verla casi por una hora y tratar de descubrir el extraño labrado que poseía, decidió guardarla, Kashi no pudo dormir esa noche, no pudo dejar de mirar la piedra gris con extraña forma de flor, desvelada, fue al río para lavar su cara, y ya con el agua en la cintura, notó que aún, la luna, su diosa, que llevaba su nombre, estaba visible en el azul amable del cielo, ella extendió un saludo y una plegaría a la Diosa Luna y de pronto escucho una suave voz que decía: -Usa la piedra, Kashi usa la flor de piedra, muy asustada, tomó la piedra con las dos manos y agitando con fuerza, manipuló el agua a su alrededor, solo agitando la piedra, notó que el agua se movía hacia donde ella quería y a pesar que su piel se estremecía y erizaba, y por dentro quería  gritar, ella levantó su frente, después de otro día de trabajo, Kashi decidió volver al río y usar la piedra en el agua, con el agua en las rodillas, y antes de hacer el primer movimiento, la dulce voz, otra vez susurró, -Kashi usa la piedra, y dando un salto tremendo, cayo sentada en la arena del río, miró a todas direcciones tratando de descubrir quien le habló, fue entonces cuando la misma Diosa Luna, se acercó a ella entre los árboles, la niña con pupilas iluminadas de luz escuchó: -Ten calma hija mía, he sido siempre y siempre seré yo, quien te cuide y quien te ilumine en la oscuridad de la noche, así mismo, fui yo quien colocó la flor de piedra en tu camino, porque te elegí a ti para salvar familias, fui yo quien creyó en tu energía y ahora te diré que pasará, en doce ocasos vendrá un fuerte tormenta y el valle donde habita tu pueblo se hundirá, si no buscan tierras elevadas morirán todos, entonces, Kashi, tú debes llevar el mensaje y advertirles. Al terminar de hablar, la Diosa Luna se alejó, la mañana siguiente, la inocente niña, sintió valor para contar a sus padres lo ocurrido, su padres vieron la flor de piedra, y decidieron consultar a la sabia anciana, pero, para sorpresa de Kashi, la persona más sabia y anciana de la gran tribu, no recibió respuesta alguna de la Diosa Luna, muy triste, volvió al río, y clamo, con lagrimas en sus ojos a su amada Diosa, que le hablara, y así fue, la luna regresó esa noche y le dijo: - No llores hija mía, eres elegida, escucha mi voz y no te rindas, solo una palabra con tono incapaz, pudo pronunciar aquella niña, en medio del trance que producía la poderosa Diosa, -¿Cómo?, a lo que respondió la Diosa Luna, -con la flor de piedra hija mía, tienes el poder en tus manos de controlar el agua, pero la salvación de tu pueblo principalmente dependerá de tu aviso, para que abandonen el valle a tiempo, a partir de ese día y durante los doce días contados, Kashi anunció a todos el mensaje de la luna, sin embargo, el sol radiante no parecía amenazar una tormenta, al onceavo día, el cielo amaneció sin sol, una nube negra cubría la montaña Ipa, Kashí, con la flor de piedra en la mano, pidió a su familia que le ayudara a trasladar al pueblo a la zona segura, Achepü, su padre, líder de la tribu no dudo en alzar y hacer correr la voz de huida, pero el tiempo ya no favorecía, los ríos crecían, la lluvia iniciaba con vientos fuertes, arboles caían, los primeros gritos se escuchaban en los refugios cercanos a los caudales, la masa corría por los caminos de la montaña hacia lo alto, sin mirar a tras, atrás, solo quedaba agua y recuerdos, en medio del caos, muchas familias no lograrían huir de la masa de agua que ya venía cayendo desde la cima, la niña ayudaba a todos a huir y de pronto escucho nuevamente la gloriosa voz, - Usa la piedra Kashi, salva tu pueblo, y volteando hacia el pie de la montaña, Kashi vio como la montaña drenaba hasta la última gota de agua sobre su valle, si no salían de allí en ese instante todos los habitantes que quedaban morirían, fue entonces cuando Kashi enterró bien sus pies en la arena y tomo con las dos manos la flor de piedra y gritó al cielo ¡DÉJALOS ESCAPAR!  Su grito y el poder de la piedra crearon un muro de agua de la altura de 10 árboles grandes, permitiendo a los habitantes restantes salir ilesos, ya en la zona segura, Kashi fue aclamada y celebraron su heroísmo, celebraron su constancia, la hicieron Princesa Gloriosa del los Amenitas y heredera irrevocable del liderazgo, y a partir de ese momento, no hubo más nadie en la tribu con el permiso de hablar con la Gran Diosa Luna, solo La Gran Kashi, La Elegida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *