14/10/17

Despedida Sin Final

Mis manos en tu cuello blando,
placer rodando por tus poros,
mis manos en tu mundo blanco,
no sabes cuanto lo valoro.

Besos se cayeron en tu cuello,
como aquella poesía lo predijo,
ambos olvidamos todo aquello,
tu lengua mi alma bendijo.


Manos sudadas y mi corazón,
cabalga la tarde a campo traviesa,
perdida total de la razón,
palpitaciones fuertes y mi sangre espesa.

Sabor cedro y miel,
labios suaves como nubes,
sabor dulce como ron del ayer, 
ansiando que mi cordura cures. 

Ojitos cerrados ante tal viaje,
suavesita como almohada,
recibe las flores que te traje,
algunas rosas moradas.  

Entrelazadas las ganas de delirar,
entrelazadas las mentes y a su vez libres,
ahora recuerdo como suspirar,
ojos seductores increíbles.

Yo el sol y tu la arena,
quiero quemar la inmensidad de tu imaginación,
tu el cristal que mi suerte condena,
rescátame reina con tu bendición.

Placeres servidos en la bandeja,
muestra y degustación para cata,
tu la flor y yo la abeja,
tu cercanía mis pasiones desata.

Mis dedos escalando tu erogeneidad,
clásico caballero que quiere darte un poema,    
cara pintada con tu sensualidad,
entre las piedras tu eres la gema.

Podría acostumbrarme a tu aroma,
podría vivir mirándote fijamente,
podríamos crear nuestro propio idioma,
tus presente los cambiaré, ciertamente.

Desde lejos eres hermosa,
de cerca pareces una rosa,
y no encontré en el mundo tal cosa,
que se asemeje a tu divinidad suntuosa.

Sin limites quiero de vueles,
sin limites sobre mi espalda,
ruidoso mi corazón en tropeles,
sus besos son excálibur la espada.

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