28/10/16

Vista al Ávila

Esa tarde ella temblaba, pero emanaba belleza,
jamas había imaginado que haría tal cosa en la oficina de su jefe,
en lo mas profundo siempre lo había fantaseado,
el ventanal gigantesco y las luces apagadas,
crearon la perfecta iluminación para el romance.
El estaba decidido a absorber el amor de ella por cualquier cavidad,
el estaba decidido a morder su alma con colmillos inoculadores,
era viernes,
era viernes y el besaba su piel como si la hubiese extrañado mucho,
pero en realidad era primera vez que la veía, que la tocaba,
era una tardecita hermosa, de esas que le gustan a los pintores,
el Ávila majestuoso fue el único testigo a través del ventanal,
ambos temblaban cuando la lujuria se apoderó y nubló sus decisiones.
ninguna de sus prendas calló al suelo pulido,
pero dichas prendas cedieron un espacio a la pasión,
ambos sabían que esa tarde algo grande sucedería,
el parecía un caníbal mordiendo sus hombros,
ella emitía ruidos parecidos a los del dolor,
sin embargo se sentía mas viva que nunca,
el apretó fuerte sus caderas y la sentó sobre el,
penetró su alma, penetró su piel,
penetró su conciencia y dejó caer una semilla del mal allí,
esa tarde, las normas se rompieron,
las leyes se rompieron,
los estatutos, dogmas, tabúes y otras estupideces fueron violadas ademas de ella.

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