4/4/17

Suplicio

Y esa noche, plasmada de sórdida ebriedad, 
se hizo presente su desinhibido deseo, 
dejando entrever como su valentía transformaba una petición temerosa.

Un susurro recostado en su mirada absorta, 
bastó para aceptar aquella petición, 
sobre una atmósfera tenue y confusa, 
pero con la más sincera voz de quien vive el gozo de un deseo recíproco.

Insuficientes fueron los segundos para que la razón los detuviese, 
pues ninguno sintió la necesidad de su presencia; 
solo bastó con la confesión de soñar con el sabor sus labios,
y de anhelar sentirlos entre los suyos para que ocurriera, 
sin ambos imaginar que encontrarían lo que por años evadieron, 
obedeciendo a la tranquilidad que otorga la negación del riesgo de amar.

Desde siempre los acompañó el miedo a perderse. 

Sus cicatrices revivieron temores pasados, 
convirtiéndose en protagonistas de la duda incomprendida, 
pero aún así decidieron perderse por unos instantes en el éxtasis de un beso, 
y cuando se encontraron, ya se miraban distinto.

Sintieron recuperado el tiempo perdido, 
sin imaginar que aquel beso, 
hoy los convertía nuevamente lejanía.

Distantes quedaron sus labios, 
escasas resultaron sus palabras, 
y ahora un profundo suspiro acompaña aquel recuerdo de un beso indebido.

By: I.C.

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