Y te observé miles de segundos mientras paseabas meneando tus caderas de derecha a izquierda,
y te desee miles de
veces mientras vestías solo una toalla muy pequeña,
y agradecí a la
luna el regalo de tenerte entre mis brazos por primera vez,
y maldije la
injusticia de un capricho imposible de conservar,
y de nuevo te hice
el amor hasta llevarte al cielo,
y me enamoré de ti
a través del reflejo de un espejo redondo,
y permití que
llenaras con rasguños las lineas de mis hombros,
y me tomé el
atrevimiento de hacerte mí mujer a pesar de los evidentes
compromisos,
y amé tu cabello
negro,
amé tu piel color
chocolate,
amé tus ojos
hechiceros,
amé tu piel mojada
duchándose con agua caliente,
amé tus besos
trasnochados en medio de ojitos a medio cerrar,
amé cada abrazo que
sumaba a mi colección reciclada de amor y ternura.
Y mientras dos
cuerpos de desgastaban amando,
dos almas flotaban
en el aire frío y pesado,
y mientras dos
cuerpos revivían amando,
dos almas flotaban
en un recuerdo del pasado.
Y mientras yo te
mostraba la vida real,
tu perspectiva era
fantasía y maravillas,
y mientras yo
causaba un desorden hormonal,
tu perspectiva era
parecida a una sobredosis de pastillas.
Y te seguí a cada
rincón con la mirada,
y te besé cara
rincón con pasión esmerada,
y te toqué cada
rincón con ternura apasionada,
tu y yo en un rincón
de la ciudad cual pareja que se amaba.
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