2/4/18

Que me Notaras

Perdida entre las tristes luces de un oscuro rincón de la ciudad, 
te encontré,
hablabas sola, 
y reías entre murmullos autocomplacientes,
caminé tras de ti y sin pensar abordé tu viaje de la manera mas incómoda,
no temí ser ignorado cuando llamé a la puerta de tu diálogo,
pero mi misión de obtener acceso a tu disertación fue cumplida a cabal.

Entonces ya me hallaba donde hace mucho quería estar,
en el centro de tu atención,
en frente de tu mirada castaña,
en la dirección de tus labios delgados.

Y así nos ocurrieron esos episodios cortos de miradas fijas y atrayentes,
así logré regalarte un par de elogios comunes y corrientes.

Logré conocer tu voz encantadora, 
me gané varias sonrisas simpáticas y dulces,
me otorgaste varios vistazos cortos pero precisos.

Perdida entre las tristes horas de una tarde de lunes,
te encontré, 
caminabas sola,
y reías entre modulaciones ensimismadas.

Té siguió mi mirada,
te siguió mi cuerpo,
y a pesar de la multitud que nos rodeaba yo estaba enfocado en conocerte,
en hablarte,
en presentarme y estrechar tu mano delgada.

Quería que me vieras, 
que me notaras,
y que supieras que me atraes como el azúcar a la hormiga.

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