12/1/18

Prismas Hechizadas

Cuantas y cuantas horas he pasado reflexionando sobre sus ojos profundos,
he luchado durante todo el verano para estudiarlos,
traté de descubrir ¿Qué es aquello...aquel no sé qué?,
mas profundo que el poso oscuro famoso de los deseos,
y que se encuentra a mucha profundidad en las pupilas de mi amada,
¿qué es?, siento yo la pasión de descubrirlo, 
¡Aquellos ojos!, ¡Aquellas pupilas esplendorosas!,
se convirtieron para mi en las estrellas gemelas mas fascinantes,
y yo para ellas en el mas devoto de los astrólogos,
he sentido el secreto anhelado acercarse,
lo he sentido aproximarse pero sin pertenecerme por completo,
y así, finalmente, ocultarse nuevamente,
se me hace difícil describir el sentimiento que causan sus ojazos venezolanos en mi,
ni siquiera considerarlo analíticamente,
lo reconozco,
profundizando un poco, 
puedo asemejar ese sentimiento,
al que siento cuando me sumerjo en los pasajes de un libro exquisito,
o cuando me dominan los buenos sonidos y notas de un instrumento de viento,
tal vez leyendo algún caballeresco relato de <<Gaula>>,
o cuando descubro sin esfuerzo un misterio intrincado de <<Poe>>,
el hecho es que jamás a dejado de inspirarme tu mirada,
y dentro de ésta voluntad que no muere,
acepto que me rindo ante tus ojos, 
mas que pos su poder autentico,
por la flaqueza de mi débil voluntad.

Durante nuestras largas sesiones de intimidad,

descubrí la intensidad bajo cualquier luz,
de sus prismas hechizadas,
descubrí también el perfume de su mirada fuerte,
descubrí como se deja arrastras con violencia por éste cuervo de la pasión,
emocionante y alocada.

He hablado antes de su inteligencia,

es inmensa, algo que nunca he visto en una mujer,
domina perfectamente las artes jurídicas,
y en lo que suena en relación a esos temas,
jamás le han pillado en falta en tal terreno,
entonces, ¿Serán sus ojos mas que un par de soles brillantes, un medio totalmente usado a su favor para vivir dominando las situaciones morales, sociales y emocionales a las que se enfrenta?,
no lo sé, no lo quiero saber, 
lo que sé a la perfección es que su dominio y su mirada son suficientes para someterme con confianza,
a que me dirigiese ella por aquel mundo caótico del amor,
del que me ocupo intensamente estos últimos días con mayor diligencia.

Con que inmenso triunfo vivo yo,

cuando ella se inclina sobre mi,
para ayudarme en el estudio del <amor de los adultos>.

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