25/3/16

La Elegida (Cuento)

Hace mucho tiempo atrás, En la Región Montañosa de Venezuela, lo que llaman, la selva, donde el sol vive mas por las tardes y los animales hablan, vivió la Gran Kashi (luna), llamada así por su valentía, vivió en la montaña de Piedra que llamaban “Ipa”, con su padre Achepü, y su madre Awiira, Achepü es el líder del Pueblo Amanee, conocido así por la bondad de sus habitantes.

 Una tarde de recolección de semillas, labor que ejecutaban las mujeres y niñas, Kashi, un poco aislada del grupo, encontró entre las hojas secas del piso, una piedra labrada como flor, sumamente diferente a todo lo que había visto antes, después de verla casi por una hora y tratar de descubrir el extraño labrado que poseía, decidió guardarla en su bolso de cuero de tigre, para verla mas tarde.


  En la hora de la puesta del sol, cuando Kashi lavaba su cuerpo en el frío río, colocó la extraña flor de piedra dentro del agua para quitar restos de tierra, notó que la flor de piedra cambió del color gris claro a azul obscuro, inmediatamente, del susto tan grande, por lo antes visto, Kashi dejó caer la flor en el fondo del agua, y automáticamente miró a todas direcciones para asegurarse que nadie le observaba, con un poco de esfuerzo buscó la flor y al sacarla del agua sin salir del asombro y colocarla al sol, la flor de piedra, volvió a cambiar de color a un amarillo oscuro, pero cuando estuvo en la sombra retomó el color gris.

 Kashi no pudo dormir esa noche, no pudo dejar de mirar la piedra gris con extraña forma de flor, no pudo dejar de preguntarse porque cambia de color al ser colocada al agua y al sol, no pudo dejar de pensar para que fue colocada esta flor en  su camino.

Desvelada, regresó al río para lavar su cara, y ya con el agua en la cintura, notó que aún, la luna, su diosa, que llevaba su nombre, que era como su otra parte, estaba visible en el azul amable del cielo.


Kashi, extendió un saludo y una plegaría a la Diosa Luna y de pronto escucho una suave voz que decía:


- ¡Usa la piedra!
 - ¡Kashi usa la flor de piedra!


Muy asustada, temblando, como poseída, tomó la piedra con las dos manos y agitando con fuerza, manipuló el agua a su alrededor, solo agitando la piedra, notó que el agua se movía hacia donde ella quería y a pesar que su piel se estremecía y erizaba, y por dentro quería  gritar, Kashi, levantó su frente y su miedo ya no estuvo mas.


Después de otro día de jornada y ocultar sus ganas de contar aquello, al caer el sol, cuando ya toda la tribu dormía, kashi decidió volver al río y usar la piedra en el agua, una vez allí, con el agua en las rodillas, sujetó fuertemente la piedra y antes de hacer el primer movimiento, fijó su mirada en el reflejo de la luna en la superficie del agua; y de pronto, la dulce voz, otra vez susurró.


-¡Kashi usa la piedra!


Y dando un salto tremendo y un grito ahogado en impresión, Kashi cayo sentada en la arena del río, su cabeza asemejaba un hoja liviana, virando a todas direcciones tratando de descubrir quien le habló.


Entonces, ya no quería volver a agitar la flor de piedra sobre el agua, su miedo estaba regresando, fue entonces cuando la misma Diosa Luna, se acercó a ella entre los arboles, Kashi con pupilas iluminadas de luz y como en un trance escuchó la voz señorial:


- Ten calma hija mía, he sido siempre y siempre seré yo, quien te cuide y quien te ilumine en la oscuridad de la noche, así mismo, fui yo quien colocó la flor de piedra en tu camino, por que te elegí a ti para salvar familias, fui yo quien creyó en tu energía y ahora te diré que pasará, vendrá un fuerte tormenta hija y el valle donde habita tu pueblo se hundirá, se llenará de agua y si no buscan tierra elevadas morirán todos, morirán chicos y grandes, varones y hembras morirán, entonces, Kashi, tu debes decirles, tu debes llevar el mensaje y advertirles.

 Al culminar de hablar, la Diosa Luna se alejó y ya no escucho lo que Kashi debía decir.


Kashi, inclinó su cabeza, tomó la flor, y en silencio caminó a su refugio.


La mañana siguiente, la inocente y delicada niña, sintió valor para contar a sus padres lo ocurrido, su padres vieron la flor de piedra, llenos de sabiduría y sin dudar de ninguna palabra, decidieron consultar a la sabia anciana, ella debía confirmar esto, pero, para sorpresa de Kashi, no fue así, la persona mas sabia y anciana de la gran tribu, consultó con la misma Diosa Luna y no recibió respuesta alguna.


Muy triste y acusada de loca, volvió al río, y clamo, con lagrimas en sus ojos y gritos agudos, a su amada Diosa, que le hablara, y así fue, la luna regresó esa noche y le dijo:


- No llores hija mía, regocíjate en mi presencia, eres elegida, escucha mi voz, dentro de doce ocasos llegará la tormenta a la cima de la montaña y al treceavo ocaso se inundará el valle donde habitan los Ameneitas, tu pueblo, el pueblo de tu padre.


Esta vez la Diosa amada permitió a Kashi hacer una pregunta.


solo una palabra con tono incapaz, pudo pronunciar aquella niña, en medio del trance que producía la poderosa Diosa.


- ¿Cómo?
 - ¿Cómo?


Respondió la Diosa Luna

- Con la Flor de piedra Kashi, tienes el poder en tus manos de controlar el agua, debes dominar el poder para estar preparada, pero la salvación de tu pueblo principalmente dependerá de tu aviso, para que abandonen el valle a tiempo, avísales.

y antes de notarlo la Diosa Luna se retiró entre los arboles.

A partir de ese día y durante los doce días contados, Kashi anunció a todos el mensaje de la luna, sin embargo, el sol radiante y la sequía notable no parecían amenazar con una tormenta. al treceavo día, el cielo amaneció sin sol, una nube negra cubría la parte mas alta de la montaña Ipa y descendía hasta el valle rápidamente

Kashí. con la flor de piedra en la mano, apretada como tesoro, pidió a su familia que le ayudara a trasladar al pueblo a la zona segura, Achepü, su padre, líder de la tribu no dudo en alzar y hacer correr la voz de huida, pero el tiempo ya no favorecía, los ríos crecían, la lluvia iniciaba con vientos fuertes, arboles caían, los primeros gritos se escuchaban en los refugios cercanos a los caudales, la masa corría por los caminos de la montaña hacia lo alto, sin mirar a tras, atrás, solo quedaba agua y recuerdos.

en medio del caos, muchas familias no lograrían huir de la masa de agua que ya venia cayendo desde la cima.

Kashi, ayudaba a todos a huir y de pronto escucho nuevamente la gloriosa voz.

- ¡Usa la piedra Kashi, salva tu pueblo!.

y volteando hacia el pie de la montaña, Kashi vio como la montaña drenaba hasta la ultima gota de agua sobre su valle, si no salían de allí en ese instante todos los habitantes que quedaban morirían, fue entonces cuando Kashi enterró bien sus pies en la arena y tomo con las dos manos la flor de piedra y gritó al cielo ¡DÉJALOS ESCAPAR!  su grito y el poder de la piedra crearon un muro de agua de la altura de 10 arboles grandes, permitiendo a los habitantes restantes salir ilesos.

Caminaron todos los sobrevivientes hasta la zona segura, donde vivirían el resto de su vida, y al llegar allí Kashi fue aclamada y celebraron su heroísmo, celebraron su constancia, la hicieron Princesa Gloriosa del los Amenitas y heredera irrevocable del liderazgo, y a partir de ese momento, no hubo mas nadie en la tribu con el permiso de hablar con la Gran Diosa Luna, solo La Gran Kashi, La Elegida.





1 comentario:

  1. Muy interesante tu cuento, Víctor. Lo he disfrutado. Me pregunto si está inspirado en alguna narración oral o si es totalmente original. Sólo curiosidad. Gracias por regalármelo impreso el día de tan agradable en encuentro en el CUC. Lo pasé muy bien y me encantó la llana y entusiasta participación de tod@s.
    También he echado un vistazo a otros materiales de tu blog... a algunos poemas. Me ha llamado la atención la visceralidad en unos casos, la espontaneidad y frescura en otros, la originalidad y la voluntad de jugar con la belleza, significaciones, sonidos y demás posibilidades de las palabras. Tu envidiable ejercicio de la libertad al expresarte, sea como grito, vómito, lágrima, caricia o susurro. Te felicito. Un abrazo (y saludos a tus compañeros del Taller). Elio P.
    Gracias de nuevo también por dejarme esta dirección.

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