10/11/16

Etrobacia II

Yo hundiré mi dedo en la sangre aguada de vuestro cuerpo.

En tu espalda desangrada por mis colmillos,
escribiré los mas infames epitafios para ti, mi ya pálida amante,
ningún vetusto quejido podrá cambiar mi pusilánime proceder, 
ningún dios absurdo entorpecerá mi ejecución del ritual,
yo, pisotearé los convencionalismos inútilmente heredados,
tu cuerpo se arrastrará en medio de la habitación y luego levitará de cabeza,
a través del trance mas puro como la misma transportación,
clavaré mi espada en tu pureza vidriosa quieras o no,
alzaré un hacha y abriré en dos tu cráneo que devorarán mis oscuras ideas infectas,
haré estallar el horrible contenido de los sepulcros lujuriosos marchitos, y reiré con ira sardónica.
me colocaré ante la podrida y barnizada fachada de tus excelsos dogmas morales,
y la derribo con un soplido de pensamiento vivo y natural, pensamiento desconocido,
tu me debes aceptar como imposición inequívoca de la naturaleza original.

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