y dentro de aquel lugar, tu y yo hablando de sexo,
explicito y erógeno, silencioso y oculto,
reímos por imaginar las palabras que sobre aquella mesa caían,
reímos por poder mirarnos a los ojos,
mientras temas personales eran discutidos sin vergüenza.
Una luz tenue se reflejaba sobre la mesa,
el sol se despedía con suavidad de sus adoradores,
y la luna entraba engalanada por la ancha puerta del Ávila cuidadora.
El perfume de la pasión se evaporaba visiblemente sobre nuestros cuerpos,
como gas, comprimido y volátil,
nuestras lenguas se miraban a través de la ventana labiodental,
nuestras manos gritaron un clamor de cercanía,
tu piel quería mi piel y mi piel quería tu sudor.
Dos pájaros enjaulados, tratando de entender como pueden sentir atracción carnal si solo vieron sus ojos una vez en pleno vuelo.
mientras temas personales eran discutidos sin vergüenza.
Una luz tenue se reflejaba sobre la mesa,
el sol se despedía con suavidad de sus adoradores,
y la luna entraba engalanada por la ancha puerta del Ávila cuidadora.
El perfume de la pasión se evaporaba visiblemente sobre nuestros cuerpos,
como gas, comprimido y volátil,
nuestras lenguas se miraban a través de la ventana labiodental,
nuestras manos gritaron un clamor de cercanía,
tu piel quería mi piel y mi piel quería tu sudor.
Dos pájaros enjaulados, tratando de entender como pueden sentir atracción carnal si solo vieron sus ojos una vez en pleno vuelo.
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