Adoro cuando me pides que no te mire con perversidad y deseo, es que como te deseo, te deseo con inmensidad y premeditación, te deseo en intimidad y con toda la intensión, es que calientas mi sangre como el sol calienta el fuego del dragón, haces que hierba como el centro de un volcán, me pones activo, paso de color verde a color rojo cuando detallo tu cuerpo que me pide a gritos, me enciendo, soy fuego incontrolable de solo ver tus ojos como principal foco en un paisaje de curvas extraordinarias.
Batallo contra las ganas de poseerte tal como si otra personalidad de mi pretendiera salir a la luz, eres efecto de una pócima secreta y oculta, al mejor estilo Mr Hyde, causas metamorfosis en mi como reacción química entre elementos inflamables, soy criatura abrazadora entre tus ojos en plena luz del día, y lo notas, soy un niño jugando con fuego peligroso dentro de una sensual biblioteca.
Muerdo inconcientemente mi labio inferior, como un depredador lame su boca,
solo de imaginar el sabor de aquella presa desprevenida.
Tu aroma es el componente que inicia una reacción en cadena dentro de mi instinto animal.
Desencadenante de un sismo en la firmeza de mi tranquilidad eres con ostento.
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