Con la alegría de quien se despide para siempre, me alegró saber que pronto podre verte, culmina un extraño y tranquilo invierno, pronto podré recitar todo lo que logré escribirte; con una sonrisa de luna menguante, espero tranquilo las vueltas del minutero, con las manos frías y el pecho ardiente, extraño de tus labios aquellos besos sinceros.
Ya no me lamento por la distancia de tu cuerpo,
cuento los día como un niño las estrellas,
me veo tranquilo pero estoy contento,
porque pronto volveré a abrazar a mi doncella.
La pasión por ti es mi avatar y mi sello,
ansío morder tu piel caliente color fuego,
esclavo de tus miradas y todo aquello,
tu la pieza elemental de mi secreto juego.
Revive de entre las hojas un amor intrépido,
con rayos de sol y agua de lluvia,
amor húmedo en un clima desértico,
locura de un amor de lujurias.
Un fantasma retoma el color de su textura,
es frío pero aumenta pronto su temperatura,
sus manos extrañan aferrarse a tu cintura,
y clavar en tus caderas su dentadura.
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